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Fidel Castro, nuestro ídolo
Rolando Hanglin
22 de octubre de 2013
(La Nación) Todavía existen quienes afirman que Cuba tiene un alto nivel educativo (lo tuvo siempre, como la Argentina y Uruguay) excelentes deportistas y gente muy educada. Pero no logran convencernos de que sigamos idolatrando a Castro. Pasa lo siguiente: según nuestras cuentas, Fidel lleva 54 años en el poder. Más aún: lo ha sucedido su hermano Raúl. Y cuando los tiranos son sucedidos por sus familiares, la humanidad retrocede siglos en civilización. Volvemos a la monarquía, donde el único propietario de tierras, bienes y personas es el monarca, que se continúa en sus herederos ni bien pasa a mejor vida. Expiran los Derechos Humanos.
 

(La Nación) Tengo un vivo recuerdo de los años 1958 y 1959. En ese tiempo ingresé al Colegio Nacional de Buenos Aires y abrí los ojos a la vida política. Fidel Castro conquistó el poder en Cuba, convirtiéndose en ídolo de la juventud mundial por su aspecto poco convencional, su uniforme de fajina, su equipo de baseball llamado "Los Barbudos" y sus proclamados ideales de Libertad. Para colmo, lo acompañaba otro romántico quijote, argentino hasta la médula, llamado Ernesto "Che" Guevara. En nuestro país, subía al poder el Dr. Arturo Frondizi, que representaba un nuevo tipo de político (al menos para la Argentina) serio y estudioso.

Castro siguió siendo nuestro héroe durante muchos años, aunque en nuestra familia se decía algo terrible, una sospecha ominosa: al parecer, era comunista.

Castro perdió algo de su carisma cuando ordenó centenares de miles de fusilamientos en el célebre Paredón. Había buenos pretextos: eran "gusanos" que respondían al antiguo régimen del tirano Fulgencio Batista. Sin embargo, Batista ya estaba derrocado. ¿Verdad? Bueno, qué importa. Además, decían los fidelistas, las revoluciones son así: requieren una cuota de violencia para que la historia no vuelva atrás. Así ocurrió con la Revolución Francesa, la Rusa, la China. Incluso se ejecutó a niños inocentes, pero... así es la vida. Y los opinantes ponían cara de sabios, como explicándonos una verdad cruel pero adulta: los Reyes Magos son los padres.

Un día supimos que la población total de la isla (unos 10 millones de personas, hacia 1960) había disminuido en un millón, nada menos que el 10 por ciento, que eran los cubanos refugiados, básicamente, en Miami. Toda esa gente ha llegado, y sigue llegando, a bordo de balsa precarias, corriendo el riesgo de ahogarse con tal de huir de Cuba. Cuba como sinónimo de miseria, opresión y atraso. Y los patéticos balseros, huyendo desesperados.

Todavía existen quienes afirman que Cuba tiene un alto nivel educativo (lo tuvo siempre, como la Argentina y Uruguay) excelentes deportistas y gente muy educada. Pero no logran convencernos de que sigamos idolatrando a Castro. Pasa lo siguiente: según nuestras cuentas, Fidel lleva 54 años en el poder. Más aún: lo ha sucedido su hermano Raúl. Y cuando los tiranos son sucedidos por sus familiares, la humanidad retrocede siglos en civilización. Volvemos a la monarquía, donde el único propietario de tierras, bienes y personas es el monarca, que se continúa en sus herederos ni bien pasa a mejor vida. Expiran los Derechos Humanos.

Hace poco fue entrevistado, en el programa televisivo Charlie Rose, de los Estados Unidos, el presidente colombiano Juan Manuel Santos. Como pertenece también al área del Caribe, está familiarizado con la problemática de la isla. Según asegura Santos, el único camino que puede seguir la economía cubana, para salvarse de la inanición, es el de Vietnam. Es decir, mantener el sistema político de hierro similar a la monarquía, con un discurso de izquierda, y abrir la economía a un sistema competitivo que le permita integrarse al sistema capitalista mundial. Es lo mismo que hacen Rusia y China, sin arriesgarse a intentar la democracia, que despojaría a los magnates de sus grandes privilegios. Pero es indudable que Rusia, China y Vietnam forman parte de una gran maquinaria económica que genera más del 50 % del producto económico mundial. Es muy duro vivir en ese sistema para los chinos, vietnamitas y otros pueblos asiáticos, que soportan algo muy parecido al trabajo esclavo, aunque se reconoce universalmente que son naciones en explosivo crecimiento, con futuro de potencia.

¿Cómo se mantiene, actualmente, la economía cubana?

Primero: hay una subvención venezolana de 10 mil millones de dólares anuales, que reemplaza a un subsidio similar de origen soviético, suprimido en 1989 cuando ocurrió la implosión de la URSS. Obvio: la subvención de Venezuela no puede ser eterna. ¿Cómo habría de ser eterno el gobierno de Maduro y su "pajarito chiquitico"?

El embargo de los Estados Unidos (que es muy laxo en realidad) no cesará del todo hasta que no imperen los derechos humanos en la isla, donde no hay libertad de palabra, se cuentan por cientos los presos políticos y la producción agroalimentaria no logra levantar cabeza, porque el granjero o labrador no dispone libremente de sus ganancias. Los cubanos emigrados a Miami y Nueva York son muy fuertes y ejercen una presión intensa para que no se afloje del todo el bloqueo hasta que la democracia no impere en la isla.

Una importante fuente de ingresos (5000 millones de dólares) proviene de las remesas de los familiares cubanos exilados en los Estados Unidos, España y otras naciones. La industria turística proporciona unos 2500 millones de dólares.

Comparemos a Cuba con Grecia, unos de los países que "se caen" de la Comunidad Europea por insolvencia. Lo haremos con valores de 2010. Población y superficie, muy aproximadas. Grecia alcanza un producto nacional bruto de más de 300.000 millones de dólares, y una ganancia por exportaciones de 21.000 millones. En el mismo período, el producto nacional de Cuba llegó a 58.000 millones y sus exportaciones treparon a 3300 millones. O sea: Grecia 6, Cuba 1.

Como la producción alimentaria en Cuba no sube, el 80 por ciento de los alimentos de la población se importan de los Estados Unidos. Por eso decíamos que el embargo no ha de ser tan fiero como lo pintan.

Para colmo, sabemos que la prosperidad es fruto de las inversiones, y que estas llegan cuando hay libertad, garantías, instituciones estables y gobiernos previsibles que cumplen la ley. Uruguay, Paraguay, Colombia, Brasil, Perú, son países creíbles con instituciones democráticas serias y reciben grandes inversiones. Cuba, no.

Nuestro ídolo de la juventud se ha convertido en lo que (tal vez) siempre fue. Un tirano. ¿Ocultará en algún sitio fortunas obscenas, como Ferdinand e Imelda Marcos?

No lo sabemos, pero..¿Por qué no?

Fuente: La Nación (Buenos Aires, Argentina)