Artículos
 
Un éxito de la narrativa democrática cubana
Manuel Cuesta Morúa
15 de abril de 2014
El mundo no pudo ignorar la existencia y capacidad de la sociedad civil cubana, ni alumbrar la tensión entre una dictadura que quiere continuar nadando sin obstáculos en el mar de democracias globales y la retórica hemisférica. Ciertamente muchas de las democracias en nuestro hemisferio son débiles, pese a lo que nos cuentan los medios. La ausencia de liderazgo es notoria en una región que se niega a conectar los valores fundamentales y las propuestas de integración.
 

En medio de los preparativos y la coordinación del II Foro Alternativo a la Cumbre de la CELAC, bajo el título de “Los Derechos Humanos y las Relaciones Internacionales”, que un grupo de activistas de la sociedad civil pretendíamos realizar el 28 de enero con el tema: “La Declaración Especial de la CELAC en defensa de la Democracia y su incompatibilidad con el sistema de partido único”, fui detenido por la policía política.

La detención ocurrió el domingo 26 de enero en horas del mediodía en el poblado de Jaimanitas, al noroeste de La Habana.

Fui conducido primero a la 6ta Unidad de la Policía en la localidad de Marianao, y puesto bajo custodia policial durante 40 minutos.

Posteriormente fui llevado a la 5ta Unidad de la Policía en la localidad de Miramar, donde fui detenido hasta el jueves 30 en la noche, liberado bajo el cargo de “Difusión de Noticias Falsas contra La Paz Internacional” y con una medida cautelar que me obliga a acudir a firmar mi presencia todos los martes a la última dicha Unidad de la Policía. El argumento para esa acusación es todo lo que he escrito y publicado sobre todas las cosas posibles   --no recuerdo si he escrito algo acerca de los errores en física de la “revolución”  -- fundamentalmente sobre temas raciales.

Durante la detención me fueron ocupados documentos relativos a la Cumbre de la CELAC, algunos artículos de prensa y una memoria. Mientras estuve detenido se me practicaron prolongados interrogatorios relacionados fundamentalmente con los propósitos del II Foro Alternativo, y pude comprobar que mis cuentas personales de Internet han venido siendo hackeadas desde tiempos inmemoriales.   

Se me abrió asimismo una investigación judicial, que incluyó toma de huellas y de ADN, fotografía, identificación de documentos, toma de declaraciones sobre mis relaciones con ONGs extranjeras que siempre asumí, y reafirmé, bajo el concepto de que son relaciones legítimas, abiertas y públicas con organizaciones no gubernamentales, a las que tenemos derecho todos los cubanos, y que no consideró en ningún caso como delito.

Tres puntos quiero señalar. Primero, y luego de la consabida amenaza, la policía política trató de chantajearme con la oferta de archivar mis relaciones supuestamente peligrosas y espurias, tras una presumible e inmediata liberación el mismo día de la detención, si yo desmontaba personalmente la organización del II Foro Alternativo. No cabe comentar mi respuesta.

Segundo, asumí declarar sobre mi relación abierta con ONGs extranjeras a pesar de los riesgos penales y políticos que este vínculo entraña en Cuba, porque me parece importante, también en términos políticos, no dejar confusión alguna sobre la naturaleza pública y no secreta de mis relaciones con entidades de otras partes del mundo, único modo de desbaratar el juego y la visión conspirativos que siempre plantea la policía política, y porque creo necesario proyectar con más transparencia este tipo de vínculos que considero legítimos, independientemente de su carácter controversial. Solo el debate público sobre la legitimidad de estas relaciones será eficaz para la legitimación estratégica de las mismas. Yo asumo los costos. Y en la medida que no existe en Cuba figura penal específica que sancione la ayuda externa, creo fundamental asumir los riesgos públicos del debate en el escenario actual de Cuba.

Tercero, si bien fui liberado con un cargo ajeno a los motivos de la detención y al proceso penal que se me practicó, considero que en realidad el gobierno pretende juzgarme penalmente por mis vínculos con el enemigo. El cargo impuesto es una estrategia operativa que cumple tres funciones: dejar claro que voy a ser juzgado en algún momento, impedirme salir del país en señal de castigo y respetar los términos temporales de la ley, en un caso publicitado, que no les permitía mantenerme detenido un día más.

Quiero concluir con la siguiente consideración. A pesar de que no pudimos realizar el evento, me parece que políticamente fue un éxito. Los costos personales los asumo como propios de la lucha democrática en cualquier lugar. Pueden ser considerados absurdos, pero lo kafkiano forma parte de la política en contextos kafkianos.

Obviamente pudo haberse organizado mejor. Pienso, por ejemplo, que delegar en otros participantes parte de la organización, en términos de un plan C, podría haber garantizado que acudieran al lugar de la cita más personas. Yo asumí no hacerlo así porque las presiones eran inmensas y las filtraciones involuntarias podrían malograr mi estrategia: impedir que la policía política tuviera conocimiento previo del lugar y le diera tiempo a organizar un acto de repudio u otra estrategia represiva. Al final, las dudas sobre el lugar permitieron, eso creo, que acudieran al menos un grupo pequeño de personas que pudo iniciar cierto intercambio. No fue, claramente, el quórum necesario.  En todo caso asumo como válidas todas y cada una de las críticas de mis compatriotas en torno a la forma en que intenté organizar el evento.

Pero el II Foro Alternativo fue un éxito de la narrativa democrática cubana. El mundo no pudo ignorar la existencia y capacidad de la sociedad civil cubana, ni alumbrar la tensión entre una dictadura que quiere continuar nadando sin obstáculos en el mar de democracias globales y la retórica hemisférica. Ciertamente muchas de las democracias en nuestro hemisferio son débiles, pese a lo que nos cuentan los medios. La ausencia de liderazgo es notoria en una región que se niega a conectar los valores fundamentales y las propuestas de integración, tal y como han hecho otros esfuerzos de integración regional, incluyendo África.

Por eso la CELAC es y será un fracaso, como nos muestra su ausencia en la crisis venezolana. La lección es que la América de los ciudadanos es la garantía para la promoción y defensa de las libertades fundamentales y de los derechos humanos. De ahí nuestro compromiso para celebrar, en alguna fecha futura, el II Foro Alternativo. Para nosotros solo ha sido pospuesto.