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Larga es la noche castrista
Daniel Muchnik
4 de junio de 2014
Frank Correa fue invitado por la organización CADAL a Buenos Aires y aquí dialogó con escritores, intelectuales y gente politizada. Quedó pletórico de entusiasmo de haber logrado amigos, participado de tertulias y de encuentros literarios y al mismo tiempo impactado sobremanera por el tráfico, las multitudes que circulan en los barrios y la accesibilidad hacia bienes que para los cubanos son casi estrambóticos.
 

El lunes 2 de mayo entrevistamos en INFOBAE TV al escritor cubano disidente Frank Correa, autor, entre varias obras de la novela “Larga es la noche”, ganadora del premio Franz Kafka, digno reconocimiento a una obra con tonalidades y clima kafkianos, precisamente.

El texto expresa el ahogo de quienes cuestionan al régimen, todos los días, habitantes de un laberinto al que se puede entrar pero del que no se sabe por dónde salir.

Frank Correa fue invitado por la organización CADAL a Buenos Aires y aquí dialogó con escritores, intelectuales y gente politizada.Lo impresionó la dimensión geográfica de Buenos Aires que para él, con una mirada provinciana de patria chica, no se terminaba nunca, inabarcable en su prolongación habitada de kilómetros y kilómetros pasando la General Paz. “Creía encontrar campo, pronto, pero todo estaba edificado”, nos confesó, como aturdido. Y quedó pletórico de entusiasmo de haber logrado amigos, participado de tertulias y de encuentros literarios  y al mismo tiempo impactado sobremanera por el tráfico, las multitudes que circulan en los barrios y la accesibilidad hacia bienes que para los cubanos son casi estrambóticos.

Un argentino no puede imaginar, ni cerrando los ojos, todo lo que le falta a un cubano común y corriente. No así a la “nomenklatura”, ese estamento donde se congregan los funcionarios y los militares que forman parte del sistema. La suma de privaciones que sufren los que no están con el régimen castrista es enorme. Conseguir determinados productos es milagroso, mientras alrededor pocos son los que protestan porque el clima social  guarda semejanzas con una pasividad generalizada, producto de la impotencia o el miedo. O el terror, que es una categoría mayor que el miedo.

Nacido en 1963, en Guantánamo, cuatro años después del acceso al poder de los revolucionarios, Frank fue educado en la glorificación de la historia de su país, de sus héroes en las luchas por la Independencia, de sus grandes poetas, de la lucha contra Fulgencio Batista, del esfuerzo de los revolucionarios en las ciudades y en la Sierra Maestra, el romanticismo de la lucha armada, la participación de Cuba en el África. El encantamiento, sin embargo, le duró hasta que cumplió treinta años. No se iluminó de pronto. Fue un proceso lento, pero decidido. La adhesión se diluyó, derretida por la comprensión de la realidad. Comprobó el sinsentido de las carencias, la falta de logros, la vigilancia extrema, la dictadura injusta, la larga perduración de los Castro, la dramaticidad de los acontecimientos. Desde entonces, comenzó a militar en la Unión de Escritores y en los grupos opositores, la mayoría de ellos  castigados con cárceles o marginalidad extrema en cualquier actividad en la isla.

Ex esposo de una actual viceministra, volvió a casarse, tiene cuatro hijos y ahora con las notas periodísticas que logra colocar no alcanza a cubrir sus necesidades elementales. En el diálogo televisivo en Infobae aportó las siguientes afirmaciones:

l) La desaparición de los “dueños del poder”, de los hermanos Castro, no implicará el fin de lo que se conoce hasta ahora. Eso no ocurrirá por los entrelazamientos de intereses entre la “nomenklatura política” y los miembros del Ejército. Las Fuerzas Armadas son dueñas del 70 por ciento de las empresas activas en el país. Son, por ello, las que deciden los destinos de la población. Un hijo de Raúl Castro ha sido nombrado general y cumplirá funciones previamente asignadas. La estructura productiva es lamentablemente precaria y no se observan intereses de inversión de capitales extranjeros. Con excepción de España. Porque Repsol está explorando eventuales fuentes petroleras en el mar.

2) A ese statu-quo se le suma el pánico a la represión inmediata. Todos, oficialistas y opositores ven micrófonos y cámaras ocultas en cualquier rincón. El Estado, el “Gran Hermano” de Ornwell sabe todo, de todos. Muchos conocidos de vieja data le han quitado el saludo a Frank, lo ningunean de todas las formas posibles, silenciosas o abiertamente denigrantes. Esta vigilancia estrecha ya es histórica. La narró en detalle el escritor chileno Jorge Edwards, diplomático enviado especial de Salvador Allende, el expresidente, a comienzos de los años setenta. En su famoso libro “ Persona no grata” describe las pinchaduras telefónicas y los seguimientos absurdos cada vez que pretendía dialogar con escritores y artistas que no eran oficialistas, Hasta que fue “echado” de la isla por esos contactos con “enemigos del pueblo”. La única Embajada que les abre las puertas a los opositores es la de la República Checa.

3) La “liberación de la economía” es bastante farsesca. Han puesto a la venta automotores muy modernos, por ejemplo.  Hasta ahora se han vendido tres o cuatro. Cualquier rodado puede costar 250.000 dólares.

4) La población no está abastecida de productos elementales. No son pocos los que alcanzan otro “status” por recibir remesas de parientes del exterior. Se estima que, en ese concepto, entran anualmente algunos miles de millones de dólares. Especialmente girados desde los Estados Unidos.

5) No hay estadísticas fehacientes de todos los que se ahogaron, huyendo hacia Estados Unidos, transportados en frágiles chalupas. Pero hubo casos de privilegiados que pudieron llegar a Florida en lanchas ligeras, especialmente contratadas pero pagando sumas siderales, inaccesibles para la mayoría.

6) Queda claro que Estados Unidos no intervendrá en el futuro cubano. La Casa Blanca tiene demasiados problemas a atender en el mundo. Sabe de las grandes limitaciones de los políticos cubanos, poco creativos y poco atrayentes. Y además no podría recibir otro aluvión inmigratorio, como sucedió en tiempos pasados, habida cuenta de la crisis económica norteamericana, que no está resuelta.

Frank Correa ha decidido quedarse en Cuba, no escapar, no huir. Traduce esa postura como si estuviera cumpliendo, con una mística especial, un papel imprescindible en un régimen sin libertad, plagado de ineficiencias, torpezas y persecuciones. Régimen empecinado y solitario en un mundo cambiante que tiene demasiados dilemas a resolver más allá de los caprichos de los Castro.

Fuente: Infobae.com (Buenos Aires, Argentina)