Artículos
 
Orwell, Meucci y ETECSA
Jorge Olivera Castillo
3 de junio de 2015
(Diario de Cuba) Ser escuchado de manera permanente u ocasional por los gendarmes de la policía política es algo, dicho en buen cubano, ''que se cae de la mata''. Basta que se lo propongan por las razones que estimen conveniente. El celular evoca la perspicacia del escritor George Orwell en ficcionar en su novela 1984, hace más de medio siglo, lo que a la postre sería un régimen totalitario posmoderno.
 

(Diario de Cuba) Ser propietario de una línea de teléfono celular en Cuba ya no es un asunto de minorías. Con más de 3 millones de usuarios y las perspectivas de crecimiento meteórico durante el trienio 2015-2018, vaticinan la probabilidad de que se duplique esta cifra en dicho período.

Mediante las estadísticas, tomadas de la prensa oficial, se infiere que los costos de adquisición no son barreras infranqueables.

Siempre existirán los medios, ilícitos la mayoría, para salir del primitivismo de la telefonía fija. Y están, principalmente, aquellos que acuden a la generosidad de algún pariente radicado en el extranjero o a la de un amigo solidario, seguramente del Primer Mundo, que envíe el teléfono y se responsabilice con las recargas.

Sin embargo, detrás de los beneficios de poder comunicarse con mayor facilidad, los esperan perjuicios a montones en una sociedad donde existe una sola empresa estatal de telecomunicaciones (ETECSA) que funciona como una sucursal del Ministerio del Interior.

Así que ser escuchado de manera permanente u ocasional por los gendarmes de la policía política es algo, dicho en buen cubano, "que se cae de la mata". Basta que se lo propongan por las razones que estimen conveniente.

El celular evoca la perspicacia del escritor George Orwell en ficcionar en su novela 1984, hace más de medio siglo, lo que a la postre sería un régimen totalitario posmoderno.

Mientras solo pensamos en las bondades del revolucionario invento que el italiano Antonio Meucci trajo al mundo en 1854 y que la empresa Motorola, Nokia y Ericsson han actualizado hasta niveles de vértigo, desde la década del 40 del siglo pasado, es posible que hayan intrusos grabando nuestras conversiones y con pleno conocimiento del lugar en que nos encontramos gracias los dispositivos Global Position System (GPS) incorporados a estos equipos.

La idea de que con su uso erosionamos los mecanismos de control social de la dictadura es falsa o, en el mejor de los casos, relativa.

De hecho en el contrato aparecen las pautas para darle un "uso correcto", so pena de perder la conexión por tiempo ilimitado.

Recuerdo que con la visita a la Isla del Papa Benedicto XVI, decenas de teléfonos de opositores e integrantes de la sociedad civil independiente fueron desconectados por varios días.

Así que hay que hilar fino para no sobrepasar los límites impuestos por los ideólogos del partido único.

Por todo ello, las noticias relacionadas con el aumento del acceso a las llamadas nuevas tecnologías de la comunicación hay que interpretarlas con los pies sobre la tierra. El júbilo debe ser matizado con la prudencia. No se debe olvidar que sobran policías en la red y que un desliz podría constituirse en el camino más corto hacia la prisión o al cese temporal o definitivo del servicio.

Raúl Castro toma nota de sus socios chinos, que llevan la delantera en el mundo en cuanto la efectividad de los métodos de control.

Afortunadamente, no ha firmado ningún encarcelamiento por infringir las normas establecidas en este rubro. Pero, ¿lo hará algún día?

Seguro que le sobraría voluntad para hacerlo a la manera de su homólogo Xi Jinping. Por ahora le basta con el monitoreo y las desconexiones temporales.

Fuente: Diario de Cuba (Madrid, España)