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Un gobierno sin dignidad ni vergüenza
Agustín López Canino
4 de diciembre de 2019
Desde que Fidel Castro ascendió al poder por medio de la violencia, la violencia se convirtió en la ley para gobernar la nación. En todos los casos los delitos imputados al pensador diferente a la ideología totalitaria han carecido de los argumentos necesarios para demostrar la violación de la ley que demuestre un delito punible.
 
 
José Daniel Ferrer secuestrado por la policía cubana

Hace algunos días el órgano oficial del partido comunista de Cuba, representado por el periódico Granma, presionado por la opinión internacional publicó un artículo intentando desacreditar al líder opositor José Daniel Ferrer García pretendiendo así justificar un posible encarcelamiento debido a sus actividades políticas en contra de la dictadura castrocomunista.  No es de extrañar el procedimiento del régimen, pues durante los 60 años de castrocomunismo lo ha hecho así.

El control de los medios de difusión masiva ha permitido el desarrollo exclusivo de los frutos de la dictadura. Sin escatimar el uso de la inmoralidad, la mentira, el descrédito y fraudulentas acusaciones cargadas de perversidad para llevar a prisión al pensador diferente.

Desde que Fidel Castro ascendió al poder por medio de la violencia, la violencia se convirtió en la ley para gobernar la nación. En todos los casos los delitos imputados al pensador diferente a la ideología totalitaria han carecido de los argumentos necesarios para demostrar la violación de la ley que demuestre un delito punible. Por su parte, el control absoluto del poder judicial sometido a la jurisdicción política del Partido logra que los fiscales, jueces, abogados y todo el personal que administra e imparte justicia se vean obligados a cumplir las órdenes del gobierno antes que la ley vigente plasmada en los artículos y estatutos del procedimiento penal. Esto logra que los opositores al régimen queden excluidos de los derechos que por condición humana les pertenece, pero, además, también son vulnerados sus derechos constitucionales, como en el CAPÍTULO II (DERECHOS): ARTÍCULO 46. Todas las personas tienen derecho a la vida, la integridad física y moral, la libertad, la justicia, la seguridad, la paz, la salud, la educación, la cultura, la recreación, el deporte y a su desarrollo integral. ARTÍCULO 47. Las personas tienen derecho al libre desarrollo de su personalidad y deben guardar entre sí una conducta de respeto, fraternidad y solidaridad. ARTÍCULO 48. Todas las personas tienen derecho a que se les respete su intimidad personal y familiar, su propia imagen y voz, su honor e identidad personal. ARTÍCULO 49. El domicilio es inviolable. No se puede penetrar en morada ajena sin permiso de quien la habita, salvo por orden expresa de la autoridad competente, con las formalidades legales y por motivo previamente definido en la ley. ARTÍCULO 50. La correspondencia y demás formas de comunicación entre las personas son inviolables. Solo pueden ser interceptadas o registradas mediante orden expresa de autoridad competente, en los casos y con las formalidades establecidas en la ley. Los documentos o informaciones obtenidas con infracción de este principio no constituyen prueba en proceso alguno. ARTÍCULO 51. Las personas no pueden ser sometidas a desaparición forzada, torturas ni tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes. ARTÍCULO 52. Las personas tienen libertad de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio nacional, cambiar de domicilio o residencia, sin más limitaciones que las establecidas por la ley. ARTÍCULO 53. Todas las personas tienen derecho a solicitar y recibir del Estado información veraz, objetiva y oportuna, y a acceder a la que se genere en los órganos del Estado y entidades, conforme a las regulaciones establecidas.

Asimismo el TÍTULO V DERECHOS, DEBERES Y GARANTÍAS, establece en su CAPÍTULO I DISPOSICIONES GENERALES: ARTÍCULO 40. La dignidad humana es el valor supremo que sustenta el reconocimiento y ejercicio de los derechos y deberes consagrados en la Constitución, los tratados y las leyes. ARTÍCULO 41. El Estado cubano reconoce y garantiza a la persona el goce y el ejercicio irrenunciable, imprescriptible, indivisible, universal e interdependiente de los derechos humanos, en correspondencia con los principios de progresividad, igualdad y no discriminación. Su respeto y garantía es de obligatorio cumplimiento para todos. ARTÍCULO 42. Todas las personas son iguales ante la ley, reciben la misma protección y trato de las autoridades y gozan de los mismos derechos, libertades y oportunidades, sin ninguna discriminación por razones de sexo, género, orientación sexual, identidad de género, edad, origen étnico, color de la piel, creencia religiosa, discapacidad, origen nacional o territorial, o cualquier otra condición o circunstancia personal que implique distinción lesiva a la dignidad humana. Todas tienen derecho a disfrutar de los mismos espacios públicos y establecimientos de servicios. Asimismo, reciben igual salario por igual trabajo, sin discriminación alguna. La violación del principio de igualdad está proscrita y es sancionada por la ley.

De hecho, los opositores al régimen, desde que son arrestados, en más de un 99% arbitrariamente, son transgredidos sus derechos constitucionales y legales plasmados en el código penal. Además de la primera violación: el arresto arbitrario, le sigue inmediatamente una segunda negándosele el derecho que tiene todo arrestado a una llamada telefónica para comunicar a sus familiares, lo que los pone en la condición de secuestro o desaparición forzada. En el caso más reciente de José Daniel Ferrer García que la dictadura pretende desacreditar atentando contra su dignidad impúdicamente, todos han sido violados descarada y desvergonzadamente.

Por su parte, la Declaración Universal de los DDHH de la cual Cuba es signataria, gestora y firmante, el artículo 12 constituye un derecho inviolable: “Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques”.

Sin embargo, esto ha sido durante los 60 años de castrocomunismo un método usual y repetitivo utilizado por el gobierno en contra de todo opositor o posible opositor, calificándolos a través de los medios de prensa de gusanos, mercenarios, delincuentes, ladrones, escoria social, y demás denigrantes calificativos como hace algunos días lo ha hecho el periódico Granma, órgano central de información al servicio exclusivo del Partido Comunista en un desvergonzado intento por denigrar al líder de UNPACU. Cargado de mentira, inmoralidad, falto de respeto y seriedad, el artículo califica a José Daniel Ferrer casi de un vulgar delincuente, pero esta vez ya el líder es conocido y reconocido no solo a nivel internacional sino también a nivel nacional. La información al pueblo, aunque sigue censurada, no está amordazada, las nuevas tecnologías adsorben en cuestiones de segundos las estupideces políticas y las necedades de los gobiernos y sus estúpidos gobernantes. Quien escribe este articulo ha sido víctima de todas estas transgresiones constitucionales, desde la violación del domicilio hasta la expropiación forzada de propiedades sin argumentarse un delito punible, además de ser golpeado y estrangulado por un agente uniformado de verde olivo perteneciente a Villa Marista delante de otro agente y varios policías dentro de un calabozo en una unidad de policías violando así mi integridad física. Esto por mencionar alguna de las vejaciones.